Centro Familiar Cristiano Bethel

1.- CREEMOS QUE NUESTRO MINISTERIO LE PERTENECE A DIOS.

 

Dependemos de Dios para servir en el  ministerio y nos sometemos a su voluntad. ¡Trabajamos como si todo dependiera de nosotros y oramos sabiendo que todo depende de Dios!

 

2.- CREEMOS QUE MÁS QUE NADA, EL MUNDO NECESITA LA PALABRA DE DIOS. 

 

Porque el pecado es la raíz de todos los problemas de la humanidad, es esta necesidad la que se debe tratar antes de las demás. Un cambio permanente y verdadero debe venir del interior del hombre y sólo la Palabra de Dios hace esto posible.

 

3.- CREEMOS QUE TODOS NUESTROS SERVIDORES DEBEN SER VALORADOS, RESPETADOS, Y ALENTADOS A CRECER PERSONALMENTE Y EN SU MINISTERIO. 

 

Pedimos que todos nuestros servidores crean en Cristo y estén comprometidos con la Iglesia y su ministerio. Apoyaremos  a cada servidor, con  entrenamiento necesario y las herramientas apropiadas para cumplir con el trabajo.

Valores

4.- CREEMOS EN EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL DE LA IGLESIA. 

 

Solo la Palabra de Dios puede hacer un cambio en el corazón de las personas  transformándolo para vivir como a Dios le agrada, apoyaremos con programas de discipulado para su desarrollo espiritual.

 

5.- CREEMOS QUE LA INNOVACIÓN Y LA ADAPTABILIDAD SON NECESARIAS PARA SER EFICIENTES Y EFECTIVOS.

 

Somos abiertos al cambio en el ministerio, y alentamos nuevas ideas que nos ayudarán a cumplir eficientemente y efectivamente nuestro ministerio.

 

6.- CREEMOS QUE NUESTRO MINISTERIO SON LAS FAMILIAS.

 

Debemos de servir a la gente, primeramente anunciándoles las Buenas Nuevas y después proveyendo para sus necesidades Espirituales, Emocionales, Morales  (en ese orden), viviendo conforme la palabra: “edificarnos unos a otros”

 

7.- CREEMOS EN EL PRINCIPIO DE UNIDAD PASTORAL.

 

Dios nos ha puesto como obispos y que debemos de velar por las almas de nuestras Congregación. Creemos que en la multitud de consejo está la sabiduría, por lo que no debemos desperdiciar la bendición de tener un equipo de colaboradores que forman un consejo ministerial, en quién apoyarnos para meditar juntos en la obra y la forma de ejercer el ministerio, así como apoyarnos mutuamente y compartir como comunes cada recurso ministerial que Dios ha puesto en nuestra Iglesia.